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 <title>Spectrum Café Hispano - Escuela Sabatica</title>
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 <title>Jesús y las cartas de Juan </title>
 <link>http://www.spectrummagazine.org/cafe_hispano/2009/06/29/jes%C3%BAs_y_las_cartas_de_juan</link>
 <description>&lt;p&gt;(Traducido por Carlos Enrique Espinosa)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El enorme entusiasmo que brilla a través de las cartas de Juan revela el corazón de su mensaje: ¡Hay un nuevo significado y propósito para la vida, porque Dios ha llegado a nosotros y vendrá otra vez!&lt;!--break--&gt; Escribiendo como un adolescente hiperactivo más que como un anciano en sus ochenta o noventa, Juan es el arquetipo de aquél que convence, el testigo que presenta la prueba de lo que él mismo ha visto, conocido, escuchado e incluso manipulado (1 Juan 1:1). Esta flagrante promoción está totalmente justificada, porque Juan es la última “autoridad” que queda viva y que puede hablar personalmente sobre la vida y obra de Jesús, y sobre cómo la experiencia de conocer a Cristo ha transformado totalmente su vida. Y no sólo la suya sino la de toda la comunidad cristiana, que ahora enfrenta amenazas de revisionistas y nuevos intérpretes que han tratado de negar la realidad física de Jesús como Dios: que Dios realmente ha venido en carne humana. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las cartas de Juan no son meras memorias nostálgicas; se trata de una palabra viva y dinámica para todos los que la escuchan, porque no es tanto un recuento del pasado sino más bien un tratado sobre las consecuencias del tema “Dios en Jesús” para el presente y el futuro. Juan es un teólogo de la esperanza dos milenios antes que la “Teología de la Esperanza” de Jürgen Moltmann, o la “Fe y Realidad” de Wolfhart Pannenberg, o “El futuro de Dios” de Carl Braaten. Escribiendo con claridad increíble, Juan expresa con fuerza su convicción de que el reconocimiento de Dios en Cristo lo cambia todo. Porque es Juan el que registró las palabras de Jesús a Felipe: “si me has visto a mí, has visto al Padre”, y “Yo y mi padre somos uno”, y que por consiguiente Jesús ya no nos llama siervos sino amigos, porque ahora conocemos “la empresa del Maestro”. Estamos adentro, con Dios, porque lo conocemos tal como es y confiamos en él.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tampoco las cartas de Juan se expresan en una forma vaga, teórica. Aquí está la verdad del evangelio en forma resumida. En estas pocas páginas, escritas por Juan en medio de todo el ajetreo de la vida, tenemos una ventana a la motivación para su vida que él encuentra en las palabras y la persona de su amigo Jesús. Juan lo resume para nosotros&amp;#151;cómo conocer y confiar en Jesús, el que vino a mostrarnos cómo es el Padre. Estas no son reflexiones filosóficas o dogmáticas. ¡Es la presentación emocionada y palpitante de alguien que realmente &lt;em&gt;conoce&lt;/em&gt;, cuyo principal objetivo en la vida es comunicar la increíble buena noticia de Dios! Aquí está su declaración de confianza en Dios, su expresión de fe: absolutamente convencida, prácticamente pertinente, e íntimamente personal. Esta es la buena noticia del “discípulo a quien Jesús amaba”. Como escribió Martín Lutero, acerca de 1 de Juan: “Yo nunca he leído un libro escrito en palabras más sencillas que éstas, y, sin embargo, las palabras son inexpresables”. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al examinar las cuestiones de autoría, rara vez se ha cuestionado que el que escribe sea realmente el Juan los Evangelios, porque negar esto sería negar la autenticidad de las epístolas en sí mismas y rechazar por completo su mensaje&amp;#151;porque es el mensaje &lt;em&gt;de Juan&lt;/em&gt;. Este es el testimonio de Juan, el testigo: “Tenemos que escribir y decir esto sobre él, porque mientras más se extiende esta hermandad, mayor es la alegría que nos trae a los que ya estamos en ella” (1 Juan 1:4, Phillips). Aquí está la razón, no sólo de por qué escribir esta carta, sino también de compartir la verdad tal como es en Jesús. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Juan sigue el ejemplo de su amigo y Señor. No es para él el largo tratado teológico, es decir, el tratado formal. Juan sigue siendo un hijo del trueno en su convicción y confianza. Utiliza palabras poderosas y sencillas para expresar su mensaje. De hecho, sólo usa un vocabulario limitado, y algunos la menosprecian diciendo: “Esto no es teología seria”. Pero, como Jesús, Juan comparte la verdad de Dios de la mejor manera&amp;#151;en palabras que un niño puede entender, pero con el más profundo significado. Antes de su muerte, mi padre me escribió acerca de las cartas de Juan: “las Epístolas de Juan son recordatorios sorprendentes de lo fácil que es perder el contacto con ‘la simplicidad que es en Cristo’. Necesitamos el consejo de Juan para realmente vivir la vida cristiana día a día&amp;#151;‘Si &lt;em&gt;decimos&lt;/em&gt; y no hacemos ... mentimos’, pero si andamos en luz, tenemos paz para con Dios ....” &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Más que nada, el interés de Juan es explicar el &lt;em&gt;sentido&lt;/em&gt;. Los otros escritores del Evangelio se centran en los acontecimientos; Juan quiere saber lo que significan. Aquí en las epístolas de Juan, así como su Evangelio, tenemos el resultado de toda una vida de reflexión sobre el significado de la vida de Jesús y sus implicaciones. Se trata de la última voluntad y testamento de Juan, su declaración de lo que es verdaderamente esencial en la gloriosa buena noticia de Dios. Es como si alguien hubiera llegado hasta Juan para una última entrevista, preguntando: “Entonces Juan, ¿cuál es la más importante de sus creencias? ¡Déme el evangelio en una palabra!” Así que Juan suprime todo lo que no es absolutamente necesario, y proporciona una maravillosa e inspiradora visión del don divino de la gracia y la salvación, tal como es revelado en la persona de Jesucristo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Juan está preocupado de que las evidencias&amp;#151;lo que sabe y lo que ha experimentado&amp;#151;no se pierdan. Escribe estas cartas para tratar de ambas cuestiones prácticas y para fomentar su continuidad&amp;#151;porque ya hay ideas flotando alrededor de la comunidad cristiana que deben ser refutadas. Como dice Pablo, el “misterio de la iniquidad” ya estaba operando en la iglesia, como es el caso de algunos que trataban de negar la presencia física de Cristo (que asumió la forma humana sólo en apariencia, porque un Dios no puede ser parte del “mal” de este mundo físico), mientras que otros promovían la idea de que Jesús era un defensor del “conocimiento secreto” como una forma de salvación. “¡No!”, dice Juan, con el mayor énfasis. &lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;&lt;p&gt;El que existía desde el principio, al que hemos escuchado y visto con nuestros propios ojos, y tocamos con nuestras propias manos, Él es el Verbo de vida. Esta es la vida misma que fue revelada a nosotros, y la hemos visto. Y ahora testificamos y proclamamos que en Él está la vida eterna. Estaba con el Padre y fue revelada a nosotros. Proclamamos lo que nosotros mismos hemos visto y oído, para que también ustedes puedan tener comunión con nosotros. (1 Juan 1:1&amp;#150;3 NLT)&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;¡Qué gran declaración de misión, eslogan, lema&amp;#151;llámelo como quiera! Este es un resumen del increíble mensaje&amp;#151;basado en la experiencia personal y la convicción. Este pasaje resumen se hace eco de Génesis 1:1, al igual que en el Evangelio de Juan. Dios es el principio&amp;#151;y es la Palabra de vida, que era en el principio con Dios, y era Dios. Sólo cuando creemos en la evidencia de Dios y su carácter podemos proceder&amp;#151;porque la creencia debe estar basada en lo que hemos examinado, y que determinamos como la verdad para nosotros mismos. &lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;&lt;p&gt;Sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y él nos ha dado entendimiento para que podamos conocer al verdadero Dios. Y ahora vivimos en comunión con el Dios verdadero, ya que vivimos en comunión con su Hijo, Jesucristo. Él es el único Dios verdadero, y él es la vida eterna. Queridos hijos, manténganse alejados de todo lo que pueda tomar el lugar de Dios en sus corazones. (1 Juan 5:20, 21 NLT)&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Que esto pueda ser verdad para todos nosotros. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;El autor y teólogo Jonathan Gallagher es un ex representante de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en las Naciones Unidas. Presenta un dinámico debate de la Escuela Sabática en&lt;/em&gt; &lt;a href = &quot;http://www.sabbathschoolstudy.org&quot;&gt;www.sabbathschoolstudy.org&lt;/a&gt;.&lt;/p&gt;
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 <category domain="http://www.spectrummagazine.org/cafe_hispano_category/escuela_sab_tica">Escuela sabática</category>
 <pubDate>Mon, 29 Jun 2009 09:15:22 -0700</pubDate>
 <dc:creator>Jonathan Gallagher</dc:creator>
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 <title>Salvar almas: La misión y la salvación </title>
 <link>http://www.spectrummagazine.org/cafe_hispano/2009/06/22/salvar_almas_la_misi%C3%B3n_y_la_salvaci%C3%B3n</link>
 <description>&lt;p&gt;(Traducido por Carlos Enrique Espinosa)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En &lt;em&gt;Hechos de los Apóstoles&lt;/em&gt;, Elena de White escribe:&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;&lt;p&gt;La iglesia de Dios es el organismo designado para la salvación de los hombres. Fue organizada para el servicio y su misión es llevar el evangelio al mundo. Desde el principio ha sido el plan de Dios que a través de su iglesia se refleje en el mundo su plenitud y su suficiencia.&lt;!--break--&gt; Los miembros de la iglesia, los que él ha llamado de las tinieblas a su luz admirable, han de mostrar su gloria. La iglesia es depositaria de las riquezas de la gracia de Cristo, y por medio de ella esta gracia debe manifestarse, incluso a “los principados y los poderes en los lugares celestiales”, el despliegue completo y definitivo del amor de Dios. (Elena de White, &lt;em&gt;Hechos de los Apóstoles&lt;/em&gt;, 9) (&lt;a href = “http://www.biblegateway.com/passage/?search=Eph%203:10&amp;amp;version=31”&gt;Efesios 3:10&lt;/a&gt;).&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;La iglesia es un lugar donde el mensaje de la salvación es proclamado. Pero, ¿qué significa ser salvo? &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Desde hace mucho tiempo he pensado en el significado de la salvación y me pregunté a mí mismo: ¿Qué significa ser salvo? Muchas de las personas que he tenido el privilegio de conocer a través de mi trabajo como investigador y como terapeuta, parecen tener la necesidad de redefinir la salvación. Me pregunto ¿qué significa “ser salvos” para estas poblaciones distintas? ¿Qué significa para las trabajadoras sexuales ser salvas? ¿Qué es la salvación para las víctimas de la trata de seres humanos? ¿Qué significa experimentar el evangelio para los que están pasando por lo más profundo de una depresión? ¿Y qué significa para la población de Darfur? &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Según &lt;em&gt;Associated Press&lt;/em&gt;, seiscientos millones de niños en Asia viven en la pobreza y se ven privados de las necesidades básicas tales como alimentos, agua potable, atención de la salud o la vivienda. Aproximadamente trescientos millones de niños menores de dieciocho años carecen de más de una de estas necesidades básicas. ¿Qué pasa con ellos? ¿Qué les decimos acerca de la salvación? ¿Qué significa para ellos ser salvos?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Estas preguntas son difíciles, pero es esencial que reflexionemos en ellas. Pensar en las vidas de estas personas me trae a la memoria una cita a menudo citada: “La religión es para aquellos que tienen miedo del infierno. La espiritualidad es para quienes han pasado por el infierno”. Una trabajadora sexual que entrega su cuerpo a cambio de vivienda y alimentos, para que su nuevo bebé pueda tener un lugar donde dormir y leche para alimentarse, no está pensando en la vida futura en una ciudad con calles de oro, con voces de ángeles, el árbol de la vida, o piedras preciosas. Ella sólo quiere sobrevivir para poder cuidar de su hijo, para ofrecerle un futuro mejor que el de tener que comerciar con su cuerpo por una habitación para dormir y comida en la mesa. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;¿Qué decir acerca de la salvación a una madre cuya hija ha sido objeto de la trata de seres humanos y vendida a otro país? ¿Cómo decirle a un potencial suicida lo que necesita para ser salvo, cuando el cielo está lejos de su mente y no sabe nada más que de su desesperación existencial? &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Conocer a estas personas en la vida real me hace reflexionar sobre el significado de la salvación. He llegado a creer que ser salvo es lo mismo que ser amado. Dios es amor. Y puesto que el pecado es alejamiento de Dios, el amor es recuperar la relación de uno mismo con Dios, es ser descubiertos por Dios. Esto es ser salvados. El sabor de la salvación llega a nosotros cuando tenemos la experiencia, la vivencia existencial de ese amor incondicional. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;He pasado por algunas circunstancias bastante difíciles en mi vida. El dolor era profundo y enrevesado. Hubo muchas noches de agonía que pasé de rodillas, rogando a Dios simplemente sin decir nada. Pero a través de este período hubo gente compasiva cuyas palabras y acciones me dieron fuerza para seguir adelante. Hay momentos en que el amor se convierte en realidad a través de la ternura, la bondad, la compasión, y el aliento. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El Amor sostiene. Da sentido a la vida cuando en ciertas circunstancias la insensatez impregna nuestros días. Nos salva sobre todo en las profundidades de la desesperación, cuando uno anhela simplemente la sanidad y no la promesa del paraíso glorioso. El amor hace la vida posible. Ser amado es salvarse. Quizás para muchos, esto es la salvación. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;¿Cómo se relaciona esta comprensión de la salvación con el llamado a la misión? Creo que tiene todo que ver con la misión. Uno de los textos relativos a la misión que más se citan, es el de Juan 14:6. Cuando Tomás preguntó: “Señor, no sabemos dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?” Jesús respondió: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al Padre sino por mí”. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Este pasaje es mencionado a menudo como el fundamento mismo de la misión cristiana, porque no hay otro camino a la salvación sino creer en Jesucristo. He tenido numerosas conversaciones con los estudiantes que luchan con este texto en el contexto de la diversidad religiosa. Lo que hace que este texto sea más complicado para mí es la observación que oí de mi difunto profesor, Brian de Alwis, cuando yo hacía mi trabajo de graduado en la India: “Antes de que cualquier misionero hubiera traído el Evangelio a la India, Dios ya había estado aquí”. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Su comentario me hace consciente de que Dios está con los suyos de todo el mundo, en todo momento. Y él ha elegido muchos medios posibles para comunicar la compasión y el cuidado, algunos de los cuales ni siquiera parecen aceptables para nosotros. Debido a esta perspectiva en relación con el trabajo continuo de Dios en todas partes y en todas las culturas del mundo, he llegado a ver Juan 14:6 de modo diferente. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En consonancia con la opinión de que ser salvo es ser amado, creo que cuando Jesús dijo: “Yo soy el camino”, él estaba hablando acerca de una metodología. Si alguien desea ir a Dios, tienen que seguir el camino de Jesús. Este camino es la vida que vivió, una vida de compasión y cuidado amoroso hacia los demás. Una vida de sencillez y sacrificios. Un vida guiada por el amor y que se define por el amor. Cuando en realidad seamos capaces de vivir esta vida, poco a poco vamos a obtener una visión de Dios, de quién es Dios verdaderamente.&lt;br /&gt;
No se trata sólo de profesar o creer. El camino hacia Dios es el camino de Jesús. Es la manera en que vivimos nuestras vidas, comprometidos con la compasión. Es en la experiencia de la compasión y en la búsqueda de la expresión de lo incondicional en nuestras vidas que podemos llegar a conocer existencialmente quién es Dios realmente. Para mí, esta es una invitación a vivir y no sólo a hablar o predicar. La misión aquí es el llamado a la compasión, porque ser amados puede ser la liberación en esencia. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ver la misión desde esta perspectiva me ayuda a entender más claramente cuál es el mensaje que tenemos que dar al mundo. Nos convertimos en el pan para un niño hambriento, en un abogado para las víctimas de la trata de seres humanos, en una ayuda para las profesionales del sexo que desean una vida mejor, en la presencia de consuelo para un moribundo, en un oído para los padres que están de duelo, en una taza de agua fría para los que están sedientos. El Evangelio está en las obras mismas, porque es amor que salva. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Siroj Sorajjakool es profesor de religión y de asesoramiento psicológico en la Escuela de Religión de la Universidad de Loma Linda, California.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
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 <category domain="http://www.spectrummagazine.org/cafe_hispano_category/escuela_sab_tica">Escuela sabática</category>
 <pubDate>Mon, 22 Jun 2009 12:22:32 -0700</pubDate>
 <dc:creator>Siroj Sorajjakool</dc:creator>
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 <title>Una comunidad viva</title>
 <link>http://www.spectrummagazine.org/cafe_hispano/2009/07/02/una_comunidad_viva</link>
 <description>&lt;p&gt;(Traducido por Carlos Enrique Espinosa) &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La Fundación John S. y James L. Knight es una organización sin fines de lucro que invierte en el fomento de la vitalidad de las comunidades en los Estados Unidos.&lt;!--break--&gt;  Recientemente, ha completado un estudio de tres años llevado a cabo por Gallup. Este Proyecto de Investigación de la Comunidad ha intentado determinar lo que alienta a los miembros de las comunidades a ser emocionalmente positivos y a estar comprometidos con sus comunidades, y qué impacto tiene este compromiso para el éxito (sobre todo económico) de esas comunidades. Algunas de sus conclusiones proporcionan un marco interesante para la lección de esta semana. Su informe señala: &lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;&lt;p&gt;Los ciudadanos comprometidos dentro de una comunidad se inspiran en la comunidad que les rodea. Los ciudadanos conectados participan en muchos aspectos de la vida de la comunidad. Como resultado de ello, la comunidad se torna un lugar mejor para vivir, lo que ayuda a crecer y mantener una actitud positiva y de participación ciudadana. Hay una relación recíproca, en la que los ciudadanos ponen la energía en el sistema y el sistema les devuelve la energía. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las comunidades que tienen niveles más altos de participación ciudadana, obtienen los resultados deseados .... &lt;a href = &quot;#1&quot;&gt;1&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;La implicación de este estudio es que la participación y el compromiso le devuelven energía al que da, y es probable garantizar un alto grado de satisfacción en la comunidad. Además, la propia comunidad se vuelve más fuerte. Hay algunas dinámicas diferentes, por supuesto, entre una comunidad local y una iglesia o comunidad cristiana, pero el principio fundamental de la relación entre el compromiso individual y la satisfacción, por un lado, y la comunidad y la fuerza e influencia, por otro, sigue siendo probablemente válido. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si esto es cierto, ¿qué salió mal en la Torre de Babel? Aquí las personas estaban muy comprometidas, construyendo juntas para alcanzar el cielo. Dios no se impresionó y trató de romper la comunidad, limitando su capacidad de comunicación. Sin embargo, la intervención de Dios no es el resultado de su antipatía hacia las comunidades. Sólo un capítulo más tarde, oímos a Dios que promete a Abraham que será padre de una gran nación, una gran comunidad (Gén. 12:1&amp;#150;3). &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El problema parece ser que en la construcción de la Torre de Babel el compromiso no estaba en armonía con los ideales y objetivos de una comunidad centrada en Dios; estas personas decidieron una agenda independiente de Dios, que se definía como la construcción de “una ciudad, con una torre que alcance a los cielos, para que podamos hacernos un nombre” (Gen. 11:4). Así que Dios vio el poder de la comunidad, que “nada de lo que planean hacer será imposible para ellos”, pero reconoció un problema. Su visión no lo incluía a él. Estaban desviados en una dirección egocéntrica y “humana”. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aquí está el dilema. Una comunidad dedicada trae fortaleza a sus miembros y ofrece una sinergia positiva que impacta tanto a la propia comunidad como a los que están más allá. Sin embargo, debe existir una visión y un propósito común para que la sinergia ocurra y, en una comunidad cristiana, la unidad debe estar centrada en Dios. Si no, corremos el riesgo de recrear un escenario como el de la Torre de Babel.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hay dos elementos esenciales, entonces, para una poderosa comunidad cristiana: propósito unificado compartido, y compromiso y participación individual y personal. La oración de Jesús en Juan 17 establece una poderosa visión de la necesidad de unidad en la comunidad cristiana. Después de orar por él mismo y por sus discípulos, Jesús oró: “No ruego sólo por ellos. Ruego también por aquellos que creerán en mí por medio de su mensaje, para que todos ellos pueden ser uno, Padre, al igual que tú estás en mí y yo en ti” (Juan 17:20&amp;#150;21). Jesús continuó señalando que, en el futuro, la “completa unidad” de los creyentes sería la forma en que el mundo sabría que son amados por Dios (Juan 17:23). Aquí está el fin último de unidad para la iglesia cristiana: una unidad en la creencia, el amor, y el propósito, que son inseparables de la unidad del Padre con su Hijo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En Efesios 4, Pablo proporciona a la iglesia en Éfeso instrucción adicional sobre la idea de una comunidad cristiana que vive en la unidad. Proporciona un contexto que es una exigencia para cada individuo: “Sed humildes y completamente mansos, sed pacientes, teniendo paciencia el uno con el otro en el amor. Hagan todo lo posible por mantener la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz” (Efesios 4:2&amp;#150;3). Estas son las actitudes que necesita tener una comunidad cristiana si es que ha de nutrir a cada uno de sus miembros. Estas no son simples expectativas. No se trata de lo que “yo” como individuo recibo de la comunidad, sino lo que quiero dar a otros en esa comunidad. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La cuestión de la responsabilidad personal continúa más adelante en el capítulo, donde Pablo identifica la forma diferente en que el pueblo de Dios está equipado para servir: a partir de los apóstoles a los pastores y a los maestros (Efesios 4:11&amp;#150;13). La Primera Epístola a los Corintios, capítulo 12, se suma a esta perspectiva: cada uno de nosotros es una parte vital del cuerpo de Cristo: el ojo, la mano, la oreja. ¿Cuál es el resultado de una comunidad unificada con respecto a sus fines, con cada persona aceptando la responsabilidad de poner sus dones al servicio y el cuidado de otros en la comunidad? Pablo continúa en Efesios 4: “Entonces ya no seremos niños,...por el contrario,...creceremos en todas las cosas en Aquél que es la cabeza, es decir, en Cristo. Por su acción todo el cuerpo crece y se mantiene unido en amor, apoyado por todos los ligamentos, ya que cada miembro hace su trabajo”.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Lo que indican tanto el “Proyecto de Investigación sobre el Alma de la Comunidad” y la Biblia, es que la fuerza de una comunidad radica en que los miembros participen plenamente, a su manera particular, en la visión de esa comunidad. El respeto hacia los demás, independientemente de sus diferencias, el enfoque y la dirección unificada, y el compromiso personal: estas cosas son las que hacen que una comunidad sea fuerte, y vitaliza a los miembros para que mantengan un compromiso continuo. ¿Cuál es la otra cara de este cuadro? No puede haber espacio para ambicionar el poder personal, para cambiar el enfoque de la misión de Dios por el nuestro, para denigrar a los demás en la comunidad, para sentarse y dejar que los demás asuman la responsabilidad. La iglesia, nuestra comunidad cristiana, es tan fuerte como el compromiso de sus miembros. Sus miembros encuentran el crecimiento personal y la satisfacción cuando la iglesia es fuerte. Lo que es medular para este ideal, es que haya unidad completa en Cristo como resultado de que cada persona esté totalmente centrada en Dios. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Notas y referencias&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a name = “1&quot;&gt;1.&lt;/a&gt; John S. y James L. Knight Foundation, &lt;em&gt;Escribiendo la historia de la transformación&lt;/em&gt;, 30; ver on-line en &lt;a href = &quot;http://www.soulofthecommunity.org&quot;&gt;www.soulofthecommunity.org&lt;/a&gt;. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Andrea Luxton es presidenta del University College de Canadá, en Lacombe, Provincia de Alberta, Canadá.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
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 <category domain="http://www.spectrummagazine.org/cafe_hispano_category/escuela_sab_tica">Escuela sabática</category>
 <pubDate>Mon, 15 Jun 2009 09:35:43 -0700</pubDate>
 <dc:creator>Andrea Luxton</dc:creator>
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 <title>Alíviese: Usted es sólo un mayordomo</title>
 <link>http://www.spectrummagazine.org/cafe_hispano/2009/06/10/al%C3%ADviese_usted_es_s%C3%B3lo_un_mayordomo</link>
 <description>&lt;p&gt;(Traducido por Carlos Enrique Espinosa)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Informe desde el campo&lt;/strong&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Durante los últimos veintitrés años, a excepción de aislados fines de semana, he sido una habitué de las Escuelas Sabáticas de niños&amp;#151;y ha habido muchos cambios desde 1986.&lt;!--break--&gt; El estudio sobre Génesis de 1989, con sus conclusiones de que muchos jóvenes Adventistas del Séptimo Día no estaban seguros de su salvación, o de tener una relación personal con Dios que les diera consuelo y alegría, y con estadísticas que mostraban que muchos jóvenes criados en la iglesia no mantenían su membresía al llegar a adultos, confrontó a los líderes de Ministerios Juveniles con un problema muy preocupante. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Estuvieron a la altura de ese desafío con una monumental revisión del plan de estudios: las lecciones bíblicas semanales ofrecidas en las publicaciones de &lt;en&gt;El amiguito&lt;/em&gt; (a través de &lt;em&gt;Insight&lt;/em&gt; en el mundo de habla inglesa), y el material didáctico proporcionado a los dirigentes y al personal de las Escuelas Sabáticas, fueron re-escritos totalmente a partir del año 2000. La rotación de las enseñanzas de la Biblia en &lt;a href = &quot;http://www.gracelink.net/index.php&quot;&gt;&lt;em&gt;GraceLink&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;, como se le llama al nuevo plan de estudios, está estructurada para reforzar cuatro temas adventistas fundamentales. No se trata de el sábado, ni del estado de los muertos, la Segunda Venida, o el mensaje de salud&amp;#151;y ni siquiera la mayordomía. Se trata de la Gracia (“Dios me ama” es el lema que usamos en el jardín de infantes); el Culto (“Amo a Dios”) que incluye la obediencia; la Comunidad o la iglesia (“Nosotros nos amamos unos a otros”); y los Ministerios (que abarca la evangelización: “Dios también te ama a ti”). &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se han producido ataques contra estas lecciones, como el que se encuentra en &lt;a href = &quot;http://www.greatcontroversy.org/reportandreview/kir-gracelink-oi.php3&quot;&gt;el sitio&lt;/a&gt; de Internet, de Larry Kirkpatrick y su “greatcontroversy.org”. En mi iglesia local, los aspectos más controvertidos de la &lt;em&gt;GraceLink&lt;/em&gt; son las obras de arte, que algunos consideran como si fueran “dibujitos animados”, y el abandono de la cronología (Génesis – Ester – Lucas – Hechos - Apocalipsis) como principio organizador. Ha habido alternativas independientes, incluyendo &lt;a href = &quot;http://mybiblefirst.org/index.php?module=products&quot;&gt;,¡Mi Biblia primero!&lt;/a&gt;, promovido como un recurso para aquellos que quieren tener el culto familiar con sus hijos. Pero &lt;em&gt;GraceLink&lt;/em&gt; hace un esfuerzo enorme para hacer frente a un sub-producto no intencionado de la enseñanza religiosa ASD: la conexión que algunos niños han hecho entre nuestra fe religiosa y ciertos sentimientos negativos. Cuando estos niños crecen y tienen que elegir, puede resultarles más fácil rechazar un sistema religioso que asocian con la culpabilidad, el miedo y la ansiedad. ¿Quizá sería mejor que nuestros hijos asociaran el mensaje de su iglesia con el amor? Vale la pena probar. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La ansiedad de la mayordomía&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Leyendo sobre mayordomía la semana pasada, sin embargo, tengo la impresión de que el plan de estudios de la Escuela Sabática de adultos, en contraste con la de los niños, parece no haber sido objeto de una importante revisión filosófica en las últimos dos décadas y media (o al menos no una discernible en la lección de esta semana). Agradezco el énfasis en el equilibrio en la sección del martes, pero en gran medida, la lectura de la lección ha despertado la culpa y la ansiedad que, para mí, acompañan a la presión de “hacerlo bien” en el uso de mis talentos, tiempo, cuerpo, y recursos materiales. Así que para mi comentario de esta semana, me gustaría aceptar el reto de la primera pregunta de discusión que el autor plantea el viernes: “¿Cómo vamos a entender toda la cuestión de la mayordomía y la rendición de cuentas a Dios en el contexto de la salvación por la fe sola?...E incluso si cometemos errores [en nuestra mayordomía], ¿por qué no caer en la desesperación?”&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En primer lugar, un poco de desesperación: es verdad que los seres humanos &lt;strong&gt;no hemos sido&lt;/strong&gt; especialmente buenos administradores o mayordomos. Todos hemos desperdiciado “nuestro” tiempo, abusado de “nuestro” cuerpo, malgastado “nuestro” dinero, y abandonado o explotado mal “nuestros” talentos. Y el aguijón de la mayordomía es la amenaza implícita de que, si perdemos el tiempo, despilfarramos dinero, abusamos de nuestros cuerpos, o enterramos nuestros talentos, esas cosas se pierden. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nunca será otra vez agosto de 1999 (y yo nunca voy a ponerme al día con el sueño que perdí en el Camporí de Oshkosh). Los niños son pequeños por un tiempo tan breve (y no pasamos suficiente tiempo con los nuestros). No hay un departamento de “perdido y encontrado” de la virginidad. Y así sucesivamente. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Mayordomía: la parte más aliviada&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Demos un breve paseo en la otra dirección. Usted es un mayordomo. Usted &lt;strong&gt;no es&lt;/strong&gt; el propietario, &lt;strong&gt;no es&lt;/strong&gt; el jefe, &lt;strong&gt;no es&lt;/strong&gt; la persona a cargo. Sin presión: lo que Usted no haga bien, Dios lo puede corregir. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sí, la actividad sexual ilícita, el abuso de sustancias, la mala alimentación, el aborto, y morderse las uñas, se ajustan al paradigma de violaciones de la mayordomía. Sí, nuestros cuerpos no nos pertenecen. Dios los hizo y Jesús los compró con el precio de su propia vida. Dios nos delega su cuidado y administración, no son nuestra propiedad, pero no siempre hemos hecho bien con la confianza que Dios ha depositado en nosotros. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero el evangelio (la buena noticia) es que &lt;strong&gt;nada se pierde&lt;/strong&gt;, o al menos no todavía, en lo que nos concierne. Sí, Dios requiere una décima parte de nuestros ingresos como reconocimiento de que todo lo que tenemos es suyo. Él tiene derecho a exigir una contabilidad, o, de hecho, toda nuestra cartera, en cualquier momento. (Después de todo, sólo somos mayordomos). Jesús exigió esto del joven rico y también de sus discípulos. Pero, por otro lado, no importa qué tan fielmente paguemos nuestro diezmo, no podemos sobornarlo ni comprarlo. “El cielo es mi trono, y la tierra es el escabel de mi pies” (Isaías 66:1). “Cada bestia del bosque es mía, y el ganado en las mil colinas.... Si yo tuviera hambre [con la clara implicación de que él no tiene], no te lo diría” (Salmo 50:10, 12). En última instancia, Dios se interesa en nosotros mismos, no en el dinero o el ganado (ni siquiera en nuestro libro de registro de nuestra gestión de mayordomía).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Él es Dios, y nosotros sólo somos mayordomos o administradores. Para algunos de nosotros, lo que da a la metáfora su rasgo de ansiedad, no es el temor de que vamos a ser despedidos (de hecho, a algunos de nosotros eso nos resultaría como un alivio), sino el sentido de que somos capaces de dilapidar más de lo que nunca podría recuperarse. Pero vale la pena recordar que si somos agricultores ineficaces o con mala suerte, Dios es perfectamente capaz de compensar por los años que la langosta se haya comido (Joel 2:25). &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si nuestra mala administración puso fin a un embarazo inoportuno, es motivo para arrepentirse; pero somos adventistas. Los fetos adventistas no van al infierno; nuestra profetisa prevé la feliz perspectiva de los ángeles entregando diminutos bebés resucitados a madres gozosas. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Para volver una vez más a la educación religiosa Adventista. . .&lt;/strong&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Jeremías 13:20 cita a Dios preguntando a los sacerdotes, “¿Dónde está el rebaño que te fue dado, tu hermoso rebaño?” (VR), lo cual agita la culpabilidad de los padres de hijos adultos que anteriormente fueron adventistas. Pero la pregunta retórica de Dios (“¿Dónde estás tú?”, hecha a Adán y Eva en el jardín) no es que el rebaño ha desaparecido y Dios no puede encontrar su corderos. También Dios dice: “Yo mismo me encargaré de la búsqueda de mis ovejas y de cuidar de ellas. Como un pastor que cuida de sus ovejas cuando están dispersas, así me ocuparé de mis ovejas y las rescataré de todos los lugares en que se hayan dispersado en un día de nubarrones y oscuridad” (Ezequiel 34:11&amp;#150;12 NVI). Dios no permitirá que las ovejas extraviadas por nuestro descuidado pastoreo se pierdan para siempre. Sólo somos mayordomos. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hay un límite para los daños que Dios permite hacer a los mayordomos. Si a él no le gusta nuestro desempeño, nos puede despedir. Podemos perder lo propio que él nos ha delegado&amp;#151;podemos perdernos nosotros mismos&amp;#151;pero la buena noticia es que no podemos (permanentemente) perder gran parte de cualquier otra cosa. (Y tampoco él está contento de perder a malos mayordomos). &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Margaret Christian es profesora asociada de Inglés en la Escuela Penn State Lehigh Valley, de Fogelsville, Pennsylvania.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
</description>
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 <category domain="http://www.spectrummagazine.org/cafe_hispano_category/escuela_sab_tica">Escuela sabática</category>
 <pubDate>Wed, 10 Jun 2009 21:32:45 -0700</pubDate>
 <dc:creator>Margaret Christian</dc:creator>
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 <title>Aquí es donde comienza el discipulado</title>
 <link>http://www.spectrummagazine.org/cafe_hispano/2009/06/01/aqu%C3%AD_es_donde_comienza_el_discipulado</link>
 <description>&lt;p&gt;(Traducido por Carlos Enrique Espinosa)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Anhelaba dar un salto a...la salvaje libertad de ese cielo. Soy una amante de los espacios abiertos. Lo que más me gustaba en mi temprana infancia eran los campos de trigo ondulados por el viento, para correr y rodar y danzar en ellos. En un reciente vuelo, sobrevolé las nubes de Michigan.&lt;!--break--&gt; Era casi el anochecer y el sol parecía extenderse infinitamente sobre una alfombra de ondulaciones doradas. Parecía un campo de trigo celestial, y anhelaba saltar de mi asiento de avión en medio de la salvaje libertad de ese cielo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero por desgracia, el avión que me transportaba comenzó su descenso. Poco a poco empecé a ver aberturas entre las nubes que dejaban ver el paisaje sombrío del económicamente deprimido Detroit que estaba abajo. Allí era un día húmedo y gris. Todo mi ser clamaba por permanecer al margen.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No fue hasta que carreteamos hacia nuestra puerta de desembarque en el aeropuerto que una extraña paradoja en mi interior vino a mi atención. Mi corazón se llenó de decepción cuando nos hundimos por debajo de la línea de las nubes y regresamos a tierra. Pero menos de una semana antes, me había sorprendido por una experiencia totalmente opuesta. Asistiendo a una presentación de IMAX del espacio profundo, fuimos llevados fuera de la atmósfera de la Tierra a través de las maravillas de las imágenes computarizadas; salimos más allá de nuestro sistema solar, fuera de nuestra galaxia, hasta el extremo de nuestro universo en expansión. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Daba miedo estar ahí, si bien estaba sentada en mi mullida butaca. Me sentía sola y nostálgica por mi sol. Cuando la imagen dio la vuelta y nuestra nave espacial imaginaria navegó a través de la Vía Láctea hacia la Tierra, me di cuenta de una extraña sensación de alivio dentro de mí. “¡Ah, de vuelta en casa!”, suspiré. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta semana, la comunidad adventista estudia el discipulado. No voy a presumir de mil palabras para escribir ampliamente sobre un tema en el que sólo me siento todavía una amateur. Pero creo que aquí puedo, al menos, identificar el lugar en que se inicia el discipulado. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ser discípulo significa ser un seguidor de la forma más intencional y responsable posible. En el contexto cristiano, ser discípulo significa, concretamente, ser un seguidor de Cristo. En un texto bastante difícil, Jesús dejó claro a sus oyentes lo que sería una experiencia auténtica de discipulado: “Si alguno quiere venir en pos de mí”, dijo, “niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá, pero quien la pierda por causa mía y del Evangelio, la salvará” (Marcos 8:34). &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La lectura de Marcos 8:32 en la lección de la Escuela Sabática esta semana, me impresionó por la manera en que parece golpear directamente contra el narcisismo inherente en gran parte de nuestra cultura con su búsqueda espiritual de auto-realización y logro personal. El texto afirma que la Vida es posible, pero no por medio de cualquier “feliz camino de ascenso”. La Vida, dice Jesús, viene sólo cuando experimentamos la muerte, su aparente contrario. Y así hay una tensión, como la que hay en mi interior con mi paradojal anhelo de tierra firme y aire, de seguridad y de cielo libre. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En su libro &lt;em&gt;Espiritualidad Católica, su historia y desafíos&lt;/em&gt;, el teólogo católico James Bacik advierte a sus lectores contra los peligros inherentes en la búsqueda de una espiritualidad que no esté anclada en algo más firme que nosotros. “Divorciada de un sólido fundamento teológico, la espiritualidad está en peligro de convertirse en efímera, superficial y desequilibrada”, nos dice.&lt;a href = &quot;#1&quot;&gt;1&lt;/a&gt; Gran parte de la reformulación realizada por los cristianos de hoy en cuestiones de teología dogmática, está resultando fructífera. Sin embargo, el oscuro bajo vientre se revela cuando el abandono de las antiguas estructuras autoritativas de pensamiento nos lleva a procurar espiritualidades individualistas y de fácil estilo propio en su lugar. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En estas nuevas espiritualidades, estamos tentados a abrazar los sesgos personales que de otro modo se tamizaban a través de la interacción con la doctrina cuidadosamente elaborada. Cuando no se basa en los efectos equilibrantes de la vida y la muerte&amp;#151;de la cruz y la resurrección&amp;#151;nos convertimos en seres ávidos de sensaciones agradables que a menudo son superficiales y poco duraderas. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;¿Qué teología, entonces, es fundamental para nuestra espiritualidad como seguidores de Cristo? ¿Qué autoridad indiscutible recae sobre nosotros? Cuando considero el trascendente anhelo de subir más alto que las nubes doradas, y cuando me conecto con el miedo innato que tengo junto con ese mismo anhelo, me doy cuenta de que esa autoridad es Dios. Yo anhelo la intimidad con la Eternidad, porque la Eternidad existe. La siento. Pero también la temo, porque Él y yo no somos lo mismo. El Absoluto vive, pero yo no soy ese Absoluto. Eso hace que él sea mi Dios. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Después de colocarnos a nosotros mismos en el ámbito de esta nueva Autoridad llena de gracia, empezamos a comprender la complejidad y la simplicidad del discipulado tal como se indica en Marcos 8:32. Percibimos que Dios es el responsable de cada búsqueda espiritual, porque si él Es, entonces nosotros no podemos ser. En la realización propia, nosotros tomamos la iniciativa. Nosotros instigamos; nosotros juzgamos. Pero en el discipulado cristiano, Dios es todas estas cosas, y mucho más. La santa espera y la santa aceptación son fundamentales para la experiencia. Dietrich Bonhoeffer expresa esto muy bien: &lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;&lt;p&gt;El cristiano es la persona que ya no busca su salvación, su liberación, su justificación en sí mismo, sino sólo en Cristo Jesús. Sabe que la palabra de Dios en Jesucristo lo declara culpable, aun cuando no se sienta culpable, y que la Palabra de Dios en Jesucristo declara que él es inocente y justo, aun cuando no se sienta justo en absoluto. El cristiano ya no vive por sí mismo, por sus propias reclamaciones y su propia justificación, sino por Dios y las reclamaciones de la justificación de Dios. Vive en su totalidad por la Palabra de Dios que es pronunciada sobre él, ya sea que la Palabra lo declare culpable o inocente.&lt;a href = &quot;#2&quot;&gt;2&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Esto viene como un alivio bendito para los que tratamos de seguir a Jesús en serio. Simplemente nos comprometemos a someternos a la iniciativa de Dios; en esencia, iniciamos el proceso de auto-negación que es tan fundamental para el viaje llamado discipulado cristiano. (“Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame”.) &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero la clave es que esta experiencia sólo está disponible para aquellos que han casado su espiritualidad con la humilde paradoja teológica de Marcos 8:32. Esta experiencia crece sólo en las personas que tienen bastante modestia para reconocer que, por mucho que nuestras almas clamen por la eternidad, tal maravilla también nos hace temblar. Tú y yo no somos Dios. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tan pronto como entramos en esta tierna y dolorosa realidad, nos encontramos en la posición de seguir a Cristo con abandono y quizás, incluso, con alegría. Tomamos la cruz, lo que nos mantiene con los pies sobre la tierra, donde Dios encarnado se ha encontrado con nosotros. Pero al seguirlo, nuestro corazón comenzará a tocar el cielo. ( “...El que se pierde a sí mismo por mi causa y la del Evangelio, la salvará”.) &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aquí es donde comienza el discipulado. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Notas y referencias&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a name = &quot;1&quot;&gt;1.&lt;/a&gt; James J. Bacik, &lt;em&gt;Espiritualidad Católica, su historia y desafíos&lt;/em&gt; (Nueva York: Paulist Press, 2002), 6.&lt;br /&gt;
&lt;a name = &quot;2&quot;&gt;2.&lt;/a&gt; Dietrich Bonhoeffer, &lt;em&gt;La vida juntos&lt;/em&gt;, 21, 22.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Rachel Davies es pastora de la juventud y los niños en la Primera Iglesia Adventista del Séptimo Día, en Toledo, Ohio.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
</description>
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 <pubDate>Mon, 01 Jun 2009 11:33:25 -0700</pubDate>
 <dc:creator>Rachel Davies</dc:creator>
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 <title>El Cielo</title>
 <link>http://www.spectrummagazine.org/cafe_hispano/2009/05/26/el_cielo</link>
 <description>&lt;p&gt;(Traducido por Carlos Enrique Espinosa)&lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Nunca vi un páramo,&lt;br /&gt;
nunca vi el mar;&lt;br /&gt;
sin embargo, sé que se ve como el brezo,&lt;br /&gt;
y lo que debe ser una ola. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Nunca he hablado con Dios,&lt;br /&gt;
tampoco visité el cielo,&lt;br /&gt;
sin embargo, estoy cierto del lugar&lt;br /&gt;
como si tuviera un mapa.&lt;/em&gt;&lt;a href = &quot;#1&quot;&gt;1&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;&lt;!--break--&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La realidad de los cielos es una certeza de la fe cristiana. Su existencia fue confirmada por el mismo Jesús, quien dijo, “En la casa de mi Padre muchas moradas hay” (Juan 14:1). En cuanto a su ubicación física, la mayoría de los adventistas han situado el cielo en alguna zona de la Nebulosa de Orión. Los escritores y evangelistas adventistas tienen una larga tradición de equiparar el “espacio abierto” del que habló Elena de White con la Gran Nebulosa de Orión y deducir que la ciudad de Dios y su trono deben existir en un planeta en algún lugar dentro de dicho sistema. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el siglo XVIII y principios del XIX los astrónomos observaron lo que describieron como un vacío o espacio libre en este lugar de los cielos. En un folleto publicado en mayo de 1846 y titulado “Los Cielos se abren”, Joseph Bates describe este espacio como una “brecha” en el cielo que se abre hacia el trono de Dios. Sin embargo, este supuesto agujero celeste ha sido identificado desde hace mucho tiempo como un área opaca de gas y nubes de polvo. Ahora se sabe que la luz que se ve detrás de estas nubes procede de un grupo de estrellas calientes de formación reciente, cuya ionización provoca el brillo de la nebulosa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En marzo de 1976, los científicos adventistas Dowell Martz y Merton Sprengel publicaron un artículo de cuatro partes en la &lt;em&gt;Revista Adventista&lt;/em&gt;, que examina el uso que hace Elena de White del término “espacio abierto”. Llegaron a la conclusión de que sus declaraciones “parecen sugerir un espacio abierto en el firmamento atmosférico que rodea la tierra”, y no una apertura en la nebulosa distante. Por lo tanto, su descripción de una abertura en las nubes atmosféricas que proporciona una vista hacia la constelación de Orión no es un aval de alguna pasarela astronómica a los tribunales del Cielo.&lt;a href = &quot;#2&quot;&gt;2&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el tiempo de Sir Isaac Newton, la Tierra había dejado de ser considerada el centro del cosmos y se había convertido en un planeta, entre varios que giran en órbitas en torno a una distante estrella&amp;#151;para el disgusto de los teólogos. Con el aumento de los conocimientos en el siglo XX, el clero y los laicos por igual han lidiado con el concepto de que nuestro Sistema Solar es sólo una pequeña área en el borde de una galaxia, la cual existe entre un gran número de otras galaxias, en un universo que está en continua expansión. Hoy en día, la idea de un universo estático e inmutable, que existe eternamente, ha sido reemplazada por la noción de un universo dinámico en expansión, que parece tener un principio y un fin definido. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A diferencia de nuestro vocabulario religioso, en la medida que nuestra comprensión del mundo natural ha cambiado, también lo hicieron nuestras palabras y nuestra forma de pensar y hablar. En 1900, nuestro sistema solar se consideraba fundamental para el cielo estrellado, y la Vía Láctea ni siquiera había sido reconocida como una galaxia. Ahora, nuestra comprensión del cosmos incluye miles de millones de galaxias, y hablamos de conceptos como “horizontes de sucesos”, “singularidades”, y “agujeros negros”. La física cuántica, en la que los objetos pueden estar en más de un lugar al mismo tiempo, ha sustituido a las leyes fijas, donde los objetos concretos son reales y existen en estados definidos.&lt;a href = &quot;#3&quot;&gt;3&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En 1950, se describía al átomo como un conjunto de electrones girando en torno a un núcleo de protones y neutrones. Ahora, cuando hablamos de los átomos, usamos palabras tales como los &lt;em&gt;quarks&lt;/em&gt;, los &lt;em&gt;neutrinos&lt;/em&gt;, y las &lt;em&gt;cuerdas&lt;/em&gt;. Una vista determinista de la realidad, en la que la mecánica del universo lo decide todo, ha dado lugar al factor cuántico, que dice, al menos en el nivel atómico, que los acontecimientos se producen espontáneamente, sin una causa previa.&lt;a href = &quot;#4&quot;&gt;4&lt;/a&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A diferencia de pensamiento y del lenguaje científicos, que progresan cuando el conocimiento se expande, el pensamiento teológico y el lenguaje correspondiente luchan por mantenerse sin cambios. Durante cientos de años, se creyó que la Tierra era el centro del cosmos y se entendía que éste estaba formado por “dos niveles”. Abajo estaba la tierra y el cielo estaba arriba. Dios era entendido como un Ser “sobrenatural”, es decir, que estaba “por encima” de la naturaleza, y habitaba en el reino celestial de la misma manera como un rey terrenal. Se lo imaginaba sentado en el trono de su palacio, muy por encima del cielo azul, rodeado de su corte de ángeles y seres celestiales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La mayoría de los creyentes cristianos siguen aprovechando esta visión del cosmos como si fuera un hecho. La enseñanza y el lenguaje cristianos tradicionales siguen hablando del Cielo en esta conceptualización de dos niveles. Es el vocabulario que hemos recibido como legado en nuestros himnos, nuestra liturgia y nuestras formas de culto. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En su libro, &lt;em&gt;Una Breve Historia del Tiempo&lt;/em&gt;, Stephen Hawking opina que hasta ahora la mayoría de los científicos han estado demasiado ocupados con el desarrollo de nuevas teorías que describen el universo como para preguntarse por el significado de sus descubrimientos. Mientras tanto, dice Hawking, las personas cuya actividad es hacer preguntas serias, es decir los filósofos y los teólogos, no han sido capaces de mantenerse al día con los avances de las teorías científicas.&lt;a href = &quot;#5&quot;&gt;5&lt;/a&gt; Parece que no sólo somos creyentes que no hacemos preguntas, ¡ni siquiera tenemos el idioma o el vocabulario para formularlas!&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dios, que en tiempos pasados habló a nuestros antepasados muchas veces y en muchas formas a través de los profetas, les habló en términos de su propio pensamiento y marco de comprensión cosmológica. Jesús, cuyo vocabulario es el de un palestino judío del primer siglo, hablaba en el lenguaje y según el pensamiento de su época, pero, al igual que los profetas de la Antigüedad, las verdades que enseñaba son atemporales. Él mismo ha reconocido esto. “El vino nuevo no se puede poner en odres viejos”, dijo. “El vino nuevo se debe poner en odres nuevos” (Lucas 5:37, 38). &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La expectativa de que en los últimos días nuestros hijos y nuestras hijas profetizarán puede implicar un cambio de paradigma en nuestra cosmología teológica y lenguaje religioso. Al considerar a Dios y al hablar de su reino en el siglo XXI podría exigir “vino nuevo” y el “don de lenguas”&amp;#151;un nuevo vocabulario y una perspectiva cosmológica diferente en comparación con los de nuestros antepasados espirituales. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un vocabulario contemporáneo y una cosmología científica, sin embargo, no cancelan ni niegan el mensaje del amor de Dios y de su voluntad para nuestras vidas, tal como se encuentran en su Palabra revelada. Cuando Einstein descubrió la teoría de la relatividad, la teoría de Newton de la mecánica del espacio-tiempo no fue descartada, sino que resultó simplemente inadecuada para describir el comportamiento de los cuerpos en movimiento a una velocidad cercana a la de la luz. Así como la física cuántica no invalida a la matemática tradicional, las verdades científicas en relación con la realidad física no invalidan las verdades reveladas con respecto a las realidades espirituales. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al lidiar con conceptos que nuestros antepasados nunca previeron, como la posibilidad de que existan universos paralelos junto al nuestro&amp;#151;lo que permitiría la comunicación, el acceso y la visita de inteligencias de otros mundos&amp;#151;la verdad revelada nos asegura que “aquí y ahora somos hijos de Dios; y todavía no se ha revelado lo que seremos; pero cuando Él se revelare, seremos semejantes a él” (1 Juan 3:2).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si bien enfrentamos la idea de que incluso nuestro vasto universo tiene una vida finita y que el cielo estrellado algún día podría dejar de ser&amp;#151;cuando el sol haya gastado toda su energía y se torne oscuro y frío&amp;#151;la verdad revelada nos invita a considerar este apasionante pensamiento: “El cielo es un incesante acercamiento a Dios”.&lt;a href = &quot;#6&quot;&gt;6&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aunque la ciencia puede no ser capaz de decirnos exactamente dónde se encuentra el cielo en un mapa astronómico, la verdad revelada nos conforta con el conocimiento cierto de que “la morada de Dios estará con la humanidad” (Apo. 21:3)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Notas y referencias&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a name = &quot;1&quot;&gt;1.&lt;/a&gt; Emily Dickinson, &quot;Nunca vi un moro,&quot; &lt;em&gt;Poemas de los Grandes del Idioma Inglés&lt;/em&gt; (Nueva York: Tudor, 1927), 1000.&lt;br /&gt;
&lt;a name = &quot;2&quot;&gt;2.&lt;/a&gt; Merton E. Sprengel y Dowell E. Martz, “Orion Revisited”, &lt;em&gt;Review and Herald&lt;/em&gt;, 23 de marzo&amp;#151;8 de abril de 1976.&lt;br /&gt;
&lt;a name = &quot;3&quot;&gt;3.&lt;/a&gt; Michio Kaku, &lt;em&gt;Mundos paralelos&lt;/em&gt; (Nueva York: Ancla Libros, 2006), 149.&lt;br /&gt;
&lt;a name = =&quot;4&quot;&gt;4.&lt;/a&gt; Ibíd., 155.&lt;br /&gt;
&lt;a name = &quot;5&quot;&gt;5.&lt;/a&gt; Stephen Hawking, &lt;em&gt;A Brief History of Time&lt;/em&gt; (Toronto: Bantam, 1988), 174.&lt;br /&gt;
&lt;a name = &quot;6&quot;&gt;6.&lt;/a&gt; Elena G. de White, &lt;em&gt;El Deseado de todas las gentes&lt;/em&gt; (Mountain View, California: Pacific Press, 1898), 331.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Donna J. Haerich es una Anciana de Iglesia en la iglesia Adventista del Séptimo Día de Forest Lake, en Apopka, Florida, y enseña en una clase de la Escuela Sabática.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;
. &lt;/p&gt;
</description>
 <comments>http://www.spectrummagazine.org/cafe_hispano/2009/05/26/el_cielo#comments</comments>
 <category domain="http://www.spectrummagazine.org/cafe_hispano_category/escuela_sab_tica">Escuela sabática</category>
 <pubDate>Tue, 26 May 2009 20:30:04 -0700</pubDate>
 <dc:creator>Donna Haerich</dc:creator>
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 <title>El reposo sabático </title>
 <link>http://www.spectrummagazine.org/cafe_hispano/2009/05/20/el_reposo_sab%C3%A1tico</link>
 <description>&lt;p&gt;(Traducido por Carlos Enrique Espinosa)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;¿Es el snorquel&amp;#151;o nadar observando el fondo marino&amp;#151;una actividad adecuada para el sábado? ¿Hay algo de malo en jugar al fútbol el día sábado? ¿Se debería comprar y pagar la comida en el día de reposo? Estas y otras cuestiones han sido los principales temas de debate en algunos círculos adventistas.&lt;!--break--&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En respuesta a los debates sobre el comportamiento adecuado en el día de reposo, algunos han empezado a hacer hincapié en la experiencia del sábado. A las personas muy ocupadas se las alienta a tener una experiencia de descanso en el sábado. Se les promete la posibilidad de recargar sus baterías y la reorientación de las prioridades reales de la vida. Se les ofrece hallar el “sentido” en el sábado. Un ejemplo de este énfasis es el título de la lección del martes: “Experimentar la alegría del sábado”. El sábado es una “conmemoración” de la libertad de todo tipo de esclavitud. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Junto con este cambio en el énfasis de la conducta a la experiencia, ha llegado el correspondiente cambio en la práctica real de reposo sabático. En el pasado, parece que lo único que uno podía hacer sin peligro de violar el sábado era tomar una siesta. Ahora, cuando el énfasis está en la experiencia, parece que casi todo vale en la medida en que aumente la “experiencia de reposo”. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La lección del miércoles contrasta los frustrantes sábados de las normas y reglamentos con la &lt;em&gt;experiencia&lt;/em&gt; de disfrutar verdaderamente del sábado de Dios. No hay nada malo en experimentar la paz, la alegría, y el descanso en el sábado. Pero la Biblia no se centra en la experiencia del sábado sino en la calidad de las actividades del sábado. Por ejemplo, cuando se le pregunta sobre la legalidad de la cosecha de grano en el día de reposo, Jesús se volvió a sus interlocutores y comenzó hablando de la prioridad de las actividades más misericordiosas por sobre la actividad ritual (Mateo 12:6,7). Cuando se le preguntó si era lícito sanar en el día de reposo, Jesús respondió con una declaración en la que destacó la manera en que era lícito hacer el bien en el día de reposo (Mateo 12:10&amp;#150;12). &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un enfoque sobre la legalidad de la actividad en el día de reposo dará lugar a un conjunto de directrices y normas que permitirán a una persona juzgar su comportamiento y el de otros. Esto sería cierto si la cuestión viene de un deseo de orden jurídico para evitar violar el día de reposo, o de un enfoque orientado a mejorar la experiencia de descanso, paz, o alegría. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si, en cambio, la atención se centra en la &lt;em&gt;calidad&lt;/em&gt;de la actividad, la cuestión pasa a ser “¿cómo puedo vivir el reposo, liberación y sanación que he encontrado en el evangelio en este día?” En lugar de una lista de lo que debo y no debo hacer, el resultado sería una puerta abierta a cualquier actividad que transmite la gracia, la misericordia y la paz a otro ser humano. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Vale la pena investigar el ejemplo de Jesús. Casi todas las menciones de las actividades de Jesús en sábado incluyen una curación. Ninguna de las curaciones fueron emergencias. Un hombre tenía una mano tullida (Mateo 12:9&amp;#150;14; Marcos 3:1&amp;#150;6; Lucas 6:6&amp;#150;11). Otro tenía edema (Lucas 14:1&amp;#150;6). Una mujer sufría dieciocho años de una grave condición de la columna vertebral (Lucas 13:10&amp;#150;17). Otras situaciones que no eran de emergencia incluyen a un hombre que había estado paralizado por treinta y ocho años (Juan 5:1&amp;#150;8) y a otro hombre que había sido ciego desde su nacimiento (Juan 9). Todos estaban sufriendo de enfermedades crónicas que Jesús podría haber sanado en cualquier otro día. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En cada caso, Jesús tomó la iniciativa para la curación de la persona. Pidió a cada uno que viniera a él, y a veces salió de su camino para encontrarlos. Lo hizo muy deliberada y públicamente. No le dijo a la gente curada que lo mantuviera en secreto. ¿Por qué querría Jesús sanar a ciertas personas que tenían enfermedades crónicas en el día de reposo? ¿Por qué tomó la iniciativa en hacerlo?, y ¿por qué lo hizo todo en público? &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La respuesta se encuentra en el deseo de Jesús de santificar el sábado. “Santo” significa que algo es separado y distinto, principalmente porque se relaciona con Dios. La persona que guarda el día de reposo se mueve desde el ámbito común al campo sagrado. Entra en lo que el autor judío Abraham Joshua Heschel ha descrito como una “catedral en el tiempo”. Las actividades del guardador del sábado, por lo tanto, se caracterizan por la santidad. Así pues, la cuestión ahora es, “¿Qué es una actividad sagrada?”&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;¿Es ser espectador desde las bancas de la iglesia una actividad santa? ¿Lo es estar durmiendo? ¿Son santas la observación de aves u otras “actividades recreativas”? No. Se trata de rituales, de pasiva inactividad, y de la interacción con objetos inanimados. En general, estas actividades no están motivados por Dios. En algunos casos, no están siquiera asociadas con Dios de manera significativa. No es que son malas, o inadecuadas, o equivocadas. Pero si queremos seguir el ejemplo de Jesús en la realización de actividades santas en el día de reposo, haremos lo que él hizo: obras de misericordia, de justicia, de curación y de testificación. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Estas actividades son relacionales, en vez de rituales; son prácticas, eficaces y productivas, en vez de pasivas e inactivas; y se trata de interacciones personales en lugar de una participación impersonal con objetos inanimados. Así como Jesús tomó la iniciativa de hacer este tipo de actividades enfrentando una dura oposición, así lo haremos nosotros. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el contexto de sus obras de reposo, Jesús dijo que sólo hizo lo que vio hacer a su Padre (Juan 5:19). Lo que hizo su Padre fue siempre santo, por lo que los actos de Jesús en el sábado también fueron actos de santa misericordia. En el día de reposo, Jesús realizó actos concretos de amor, y si vamos a seguir su ejemplo, nosotros también deberíamos hacerlos. No es suficiente tener sólo una experiencia de gozo, de paz, o de descanso. Eso es demasiado pasivo. En Deuteronomio 5, las razones para guardar el sábado son los actos del Dios de Israel para sacarlo de la esclavitud de Egipto. El sábado puede convertirse en un día en que nosotros, también, podemos sacar a otros hombres y mujeres de la esclavitud, a través de nuestros actos de misericordia, justicia, curación y testificación. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Edward Allen es un profesor de religión en el Union College , de Lincoln, Nebraska.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
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 <category domain="http://www.spectrummagazine.org/cafe_hispano_category/escuela_sab_tica">Escuela sabática</category>
 <pubDate>Wed, 20 May 2009 13:09:36 -0700</pubDate>
 <dc:creator>Edward Allen</dc:creator>
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 <title>La gracia</title>
 <link>http://www.spectrummagazine.org/cafe_hispano/2009/05/18/la_gracia</link>
 <description>&lt;p&gt;(Traducido por Carlos Enrique Espinosa)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No cabe duda de que los adventistas del séptimo día creen en la doctrina de la salvación “por gracia” por medio de la fe “sola”. A pesar de que aún puede haber focos del tan temido legalismo, que se encuentra aquí y allá en Iglesia ASD, la mayoría de nuestros libros y publicaciones periódicas dejan claro que no hay nada que alguien pueda aspirar a hacer por medio de las “obras de la ley” para merecer la salvación personal.&lt;!--break--&gt; Si hay alguna tendencia peligrosa con la que los ASD parecen coquetear, se trata de una especie de “gracia barata”, la que más comúnmente es denominada por la expresión “el amor incondicional de Dios”. Permítanme algunas reflexiones sobre este término y, a continuación, voy a concluir con algunos comentarios sobre la expiación. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin duda, la “gracia” divina incluye todo lo que Dios ha hecho con amor, lo que está haciendo, y lo que va a hacer para reconciliar consigo mismo a los pecadores asolados y alienados. Pero, ¿es esta gracia en algún sentido “incondicional”? Creo que la respuesta a esta pregunta debería enmarcarse en un cuidadosamente elaborado “sí y no”. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin duda, la gracia de Dios es una manifestación de “amor incondicional” en el sentido de que todo lo que fluye del “Amor Divino” es incondicionalmente “suficiente” para salvar (reconciliar) a toda la raza humana. Pero la gracia es “eficiente” como redención sólo para aquellos que cumplan con una simple “condición”: que exista una respuesta de fe que abrace y reclame la oferta de la gracia de Dios. Si no hay respuesta, entonces la persona no se salva. En otras palabras, hay una “condición” para la recepción de las provisiones de la amante gracia salvadora de Dios. Y esa condición es que haya una respuesta, que es la de confiar en la gracia por medio de la fe. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Incluso aquellos que defienden el concepto, actualmente popular, denominado “justificación legal universal” siempre reconocen, en última instancia, que los que han sido “legalmente justificados” por la vida, muerte y resurrección de Cristo, deben ser justificados “experiencialmente” o no van a ser salvados eternamente. En otras palabras, en el contexto de un uso extensivo del lenguaje del “amor incondicional” de Dios, siempre hay una “condición” que implica algún tipo de fe salvadora que se halla en el fondo. De lo contrario, sería inevitable arrastrar al la iglesia ASD a la enseñanza de una especie de gracia irresistible calvinista, o a alguna versión de “universalismo” (la idea de que todos se salvarán en última instancia, aunque no quieran). &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Tales alternativas afectan al centro mismo del Adventismo, que desde hace mucho tiempo ha abrazado el concepto de “libre voluntad por gracia”. Este último concepto ha llegado a nosotros a través de nuestro patrimonio protestante de lo que se ha llamado la idea wesleyana-arminiana de la gracia “gratuita”. Tal vez algunos comentarios sobre este concepto ayudarán a aclarar la situación de Dios como el Señor de la gracia, tanto “gratuita” como “soberana”.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El siglo XVI, los reformadores protestantes (especialmente Lutero y Calvino) estaban firmemente convencidos de que la gracia de Dios es “soberana”, “gratuita” e “irresistible”. Jacobo Arminio (un holandés entre los calvinistas de comienzos del siglo XVII) y su admirador más influyente, John Wesley (un británico que fomentaba los reavivamientos del siglo XVIII en Inglaterra y en América del Norte), creían que la gracia de Dios es “soberana” y “gratuita”, pero que no era “irresistiblemente” eficaz para salvar a nadie. El concepto de que “la gracia” se puede resistir, no niega que Dios “irresistiblemente” hace una oferta de gracia salvadora a todos (esta es la “soberanía” de su gracia), pero que cuando se hace la oferta de gracia salvadora (a través de las iniciativas de la convocatoria y poder de convicción del Espíritu Santo), lo hace de una manera tal que la gracia puede ser aceptada o rechazada. En el pensamiento racional de los SDA wesleyanos/arminianos, llegar a una conclusión contraria sería hacer de Dios una especie de cavernícola brutal que está empeñado en forzar su amor a los seres humanos que son reacios a recibir sus afectos. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Además, si elegimos cualquier otra postura básica sobre la salvación personal por gracia, estamos en peligro de eliminar efectivamente el tema del “Gran Conflicto” (¿cómo podría Dios vindicarse si, simplemente, forzara todas las decisiones?). Un pensamiento tal nos haría aterrizar en el árido territorio del determinismo calvinista, o en algún tipo de versión de “gracia barata”. Vamos a ser muy claros: este énfasis en la “gracia barata” siempre incluye algún punto de vista, implícito o explícito, de “universalismo”&amp;#151;la idea de que Dios va a salvar al impenitente, a pesar de su temeraria negligencia o rebelión contra las ofertas de su gracia “incondicional”, suficiente, salvífica y amorosa. ¿Es esta última alternativa la forma en que nuestra exposición de la doctrina adventista de la Gracia debería estar moviéndose? ¡Yo creo que no! &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ahora, sólo unos pocos comentarios sobre los conceptos de “gracia” y “expiación”. Yo diría que la palabra &lt;em&gt;expiación&lt;/em&gt; debe definirse de manera casi idéntica a nuestra definición de la gracia: es todo lo que Dios ha hecho, está haciendo, y va a hacer para lograr la salvación de los pecadores. Pero los beneficios expiatorios serán efectivos sólo para los pecadores que respondan por medio de la fe en Cristo. Aunque el espacio no me permite extenderme en comentarios sobre los diferentes “modelos” o “teorías” de la Expiación, parecería que sin las contribuciones hechas por los modelos que enfatizan la muerte de Cristo como nuestro “sustituto”, que lleva nuestra culpa y paga la “pena” por nuestros pecados, con el fin de “satisfacer” las demandas de la amante “justicia” de Dios, nos apartaríamos de una buena teología, la cual está retratada en las imágenes de la Escritura sobre el Santuario y en los escritos de Elena G. de White. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Invito a los lectores a reflexionar cuidadosamente y con oración en la poderosa imagen de la “Pasión” de nuestro Señor registrada en los evangelios bíblicos, y en los capítulos del &lt;em&gt;Deseado de todas las gentes&lt;/em&gt; titulados “Getsemaní”, “El Gólgota”, y “Consumado es”. Simplemente, parece que los conceptos de penalidad, sustitución y satisfacción son profundamente inherentes a la Escritura y los escritos de Elena de White. Aunque no negamos las importantes contribuciones de todos los otros “modelos” o “teorías” de la Expiación, parece evidente que sin las ideas centrales involucradas en la pena / sustitución / satisfacción, el sentido de gracia que tiene la muerte expiatoria de Cristo estaría muy comprometido y disminuido. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;¿Qué le parece a Ud.? &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Woodrow Whidden es profesor de teología histórica y sistemática en el Instituto Internacional Adventista de Estudios Avanzados (AIIAS), en las Filipinas.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
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 <pubDate>Mon, 11 May 2009 09:46:19 -0700</pubDate>
 <dc:creator>Woodrow Whidden</dc:creator>
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 <title>El pecado</title>
 <link>http://www.spectrummagazine.org/cafe_hispano/2009/05/06/el_pecado</link>
 <description>&lt;p&gt;(Traducido por Carlos Enrique Espinosa)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Abril es el mes más cruel, escribió T. S. Eliot. Ciertamente parece ser. Han ocurrido cosas terribles en abril. La masacre de Waco, los atentados de Oklahoma City, los disparos de Colombine&amp;#151;todos ocurridos un mes de abril. El Día del Recuerdo del Holocausto suele tener lugar en abril, al igual que el Memorial del Genocidio Armenio (abril 24).&lt;!--break--&gt; Aún no había pasado una semana del mes de abril de este año, cuando tres terribles incidentes ocurrieron en los Estados Unidos. Un hombre armado disparó y mató a trece personas en Binghamton, Nueva York; otro mató a tres agentes de la policía en Pittsburg; y los cuerpos de cinco niños, probablemente víctimas de su propio padre, fueron encontrados en una casa en Graham, Washington. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si es que no hay nada malo en relación a esta temporada del año, sin duda algo anda mal con nosotros, los seres humanos. Parece que no podemos evitar destruirnos a nosotros mismos. Sin embargo, el hecho de que encontramos que este tipo de cosas son indignantes, también dice algo. Esta no es la forma que se supone que deberíamos ser. Sabemos que fuimos hechos para algo mejor —la vida, la generosidad y la compasión. Y así, hay una enorme grieta que atraviesa el centro de la existencia humana. Existe una trágica discrepancia entre lo que somos y lo que pretendemos ser, entre nuestra humanidad esencial y la forma en que nos comportamos en realidad. Esto nos lleva a lo que muchos creen es el más profundo concepto bíblico, si no el más complejo, a saber, el concepto de pecado. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Según la Biblia, los seres humanos no sólo somos criaturas hechas a la imagen de Dios, también somos pecadores. Somos seres conscientes de lo bueno, somos capaces de hacer el bien, pero nuestro comportamiento siempre cae por debajo de lo ideal. El pecado es, por tanto, inevitable e inexcusable. Y su influencia es irresistible. Como dice Elena de White, &lt;/p&gt;
&lt;blockquote&gt;&lt;p&gt;Existe en el corazón no sólo una percepción intelectual, sino también un poder espiritual, una noción de lo recto, un deseo de bondad. Pero en contra de estos principios hay una lucha de poderes antagónicos. El resultado de haber comido del árbol del conocimiento del bien y del mal se manifiesta en la experiencia de cada hombre. Hay en su naturaleza una inclinación al mal, una fuerza que, sin ayuda, no puede ser resistida (&lt;em&gt;La Educación&lt;/em&gt;, 29).&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;
&lt;p&gt;Hay algo más inquietante sobre el pecado: sus efectos son amplios. Expresiones como la clásica “depravación total” y el “pecado original” indican, no sólo que el pecado nos afecta a todos, sino que toca todo lo que hay en nosotros&amp;#151;lo físico, lo mental, lo social y lo espiritual. Esto significa que incluso nuestros mejores esfuerzos y nuestros motivos elevados son contaminados por el pecado. No hay nada en nosotros que se escape. Cuando mis hijos crecían, por ejemplo, yo quería sinceramente lo mejor para ellos. Quería que fueran sanos, felices, populares entre sus compañeros, que participaran en actividades que valieran la pena, y que tuvieran recompensa y éxito en todo lo que hicieran. Al mismo tiempo, sin embargo, tuve que admitir que había un elemento de interés propio en todo esto. Tener hijos exitosos, bien adaptados y populares, trae mucha satisfacción personal, y hace mucho en favor de la buena reputación de una persona. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La clave aquí es darse cuenta de que nuestros motivos son siempre desiguales. Que rara vez son puramente buenos o malos; siempre tienen elementos de ambos. De acuerdo con una lectura de la famosa descripción paulina de la situación del pecador en Romanos 7, esto es cierto incluso en el caso de nuestro deseo de guardar la ley. Por supuesto, debemos obedecer los mandamientos de Dios; eso no se discute. Pero ver nuestro éxito en guardar los mandamientos como la base para la salvación, pensar que podemos mejorar nuestra posición ante los ojos de Dios de esta manera&amp;#151;eso es un terrible error. De hecho, es una de las formas más insidiosas de pecado&amp;#151;tener el orgullo de su propia virtud. El problema con el legalismo, entonces, no es que simplemente no funciona, sino que nunca podremos llegar a ser lo suficientemente buenos para ganar la salvación. El problema es que se basa en una falsa hipótesis, a saber, que se supone que alguna vez tendríamos que llegar a serlo. No es de extrañar que Pablo describa a los legalistas como “miserables”. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Como la declaración de Elena de White indica, el pecado nos disminuye pero no nos destruye. Incluso en nuestra condición de pecado, todo lo esencial de nuestra humanidad todavía está presente&amp;#151;seguimos siendo criaturas a imagen de Dios, con facultades espirituales y morales. Pero a pesar de que los pecadores somos plenamente &lt;em&gt;humanos&lt;/em&gt;, no somos &lt;em&gt;plenamente&lt;/em&gt; humanos. Todo nuestro ser está dañado. Al igual que los automóviles en malas condiciones, podemos tener todas nuestras partes, pero ya no trabajan juntas. Las criaturas caídas en el pecado son criaturas en conflicto. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En su nivel más básico, este conflicto afecta a nuestra relación con Dios. Cuando Adán y Eva “escucharon la voz de Jehová Dios que caminaba en el jardín a la brisa de la tarde, el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del jardín” (Gén. 3:8). Aunque los humanos son seres que están esencialmente relacionados con Dios, se encuentran fuera de sintonía con su voluntad. Les gustaría que Dios los dejara solos. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los conflictos más obvios que nos acosan, tienen que ver con nuestras relaciones con los demás. Como seres sociales, necesitamos compañía. Pero si la vida solos no vale la pena vivirla, la vida juntos es muy difícil. El ejemplo más claro de enfermedad social es la perpetua agitación que envuelve a los pueblos y a las naciones. En el siglo XX, la Humanidad probablemente tuvo más progreso tecnológico que en todos los siglos precedentes, sin embargo, nos matamos unos a otros a una velocidad que desafía la comprensión&amp;#151;por decenas de millones de personas, en dos guerras mundiales y en docenas de otras. De hecho, la destrucción en masa es el legado más notable de nuestro tiempo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los conflictos y rivalidades que tienen tan trágicas consecuencias en las guerras, son universales y existen en todas las relaciones humanas. El pecado nos impide ver el verdadero valor de los seres humanos, el nuestro propio o de cualquier otra persona. Normalmente exageramos nuestra importancia personal en detrimento de otros, y, como lo destacan los pensadores feministas, a veces exageramos la importancia de otros en nuestro propio detrimento. De cualquier manera, el pecado nos aísla y aleja. Y debido a que el pecado distorsiona nuestra perspectiva, consideramos a otras personas como amenazas, y actuamos instintivamente para proteger nuestros propios intereses. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La más patética manifestación de nuestra fragilidad puede ser el hecho de que estamos en conflicto con nosotros mismos. En &lt;em&gt;El hombre contra sí mismo&lt;/em&gt;, Karl Menninger afirma que existe una auto-destructiva tendencia en todos nosotros, que toma muchas formas diferentes. “Cada hombre tiene su propia manera de destruirse a sí mismo”, dice, “algunas son más convenientes que otras, y algunas son más conscientemente deliberadas que otras”. Esta tendencia puede conducir a la muerte voluntaria, pero también puede llevar a cosas como la auto-mutilación, los accidentes a propósito y enfermedades orgánicas. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El concepto de pecado&amp;#151;su retrato de la existencia humana en conflicto&amp;#151;nos ofrece una manera de responder a quienes rechazan a Dios a causa de las terribles cosas que la gente hace en nombre de la religión. No hay duda de que hay gente que hace mal uso de la religión. Pero en verdad, no hay nada de valor que los seres humanos no hayan abusado. Los alimentos, la familia, el amor, la lealtad&amp;#151;la lista de cosas buenas que algunos usan como pretexto para hacer algo horrible es interminable. Pero es el mal uso lo que está mal, no las cosas mismas. Lo que el concepto de pecado establece, es una base para condenar esta desviación sin condenar el valor en sí.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Las lecciones de este trimestre destacan el aspecto personal de la experiencia religiosa, así que concluyamos esta mirada del pecado a nivel personal. Cuando se trata del pecado, hay dos cosas que debemos recordar. Una de ellas es el hecho de que el pecado siempre estará con nosotros. Hasta que Jesús venga, nunca debemos dejar de orar como nos enseñó el Señor: “Perdónanos”.... La otra es que existe un poder mayor que el pecado. Cristo puede llevarnos lejos de la tentación y librarnos del mal. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Richard Rice enseña en la Escuela de Religión de la Universidad de Loma Linda, en California.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
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 <category domain="http://www.spectrummagazine.org/cafe_hispano_category/escuela_sab_tica">Escuela sabática</category>
 <pubDate>Wed, 06 May 2009 20:12:34 -0700</pubDate>
 <dc:creator>Richard Rice</dc:creator>
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 <title>La interpretación de la Escritura como revelación </title>
 <link>http://www.spectrummagazine.org/cafe_hispano/2009/05/01/la_interpretaci%C3%B3n_de_la_escritura_como_revelaci%C3%B3n</link>
 <description>&lt;p&gt;(Traducido por Carlos Enrique Espinosa)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La forma más autorizada en la que Dios se nos revela es a través de la Escritura. La naturaleza, la conciencia, y los profetas no canónicos son también importantes canales a través de los cuales Dios se comunica con nosotros. Debido al irrefrenable deseo divino de comunicarse con nosotros, sin embargo, su revelación nos enfrenta constantemente, en casi todas las situaciones.&lt;!--break--&gt; Hay personas que dicen haber oído la voz de Dios hablando con ellos al enfrentar decisiones difíciles. Otros han informado que Dios les habló al abrir la Biblia, y que sus ojos cayeron sobre versículos que les dieron de inmediato paz y consuelo en su hora de necesidad. En resumen, existen abundantes pruebas de que Dios trata de llegar a los seres humanos con su mensaje de amor de casi toda manera posible. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, la más importante y frecuente forma en que Dios desea comunicarse con los seres humanos es a través de la &lt;em&gt;interpretación&lt;/em&gt; de la Escritura. No está claro por qué esta importante fuente de revelación divina es a menudo pasada por alto.&lt;a href= &quot;1&quot;&gt;1&lt;/a&gt; Quizás se debe a que la revelación es a menudo vista como algo que Dios comunica directa y místicamente a sus mensajeros inspirados, y no como lo que uno puede aprender por la interpretación de la Escritura. Esa opinión mística de la revelación, sin embargo, no puede sostenerse a la luz de la Biblia, porque gran parte de las Escrituras, especialmente el Nuevo Testamento, es en realidad una interpretación de las Escrituras anteriores. Si tuviéramos que limitar la revelación estrictamente a la directa y mística comunicación de Dios a sus mensajeros, tendríamos que reducir la Biblia a una fracción de su tamaño actual. Por ejemplo, Romanos 4 es una interpretación sostenida (forma conocida como &lt;em&gt;midrash&lt;/em&gt;) de la historia de Abraham en Génesis 12&amp;#150;21. Gran parte de Hebreos es también una interpretación de diversos pasajes del Antiguo Testamento. Incluso Apocalipsis, un libro basado en visiones, se compone en gran parte de alusiones y ecos del Antiguo Testamento. Cualquier persona que tiene la opinión de que la revelación es, ante todo, ya sea una visión panorámica o bien una comunicación palabra por palabra del mensaje de Dios a algunos místicos, será decepcionado por la Biblia, porque una parte importante de ella es una interpretación y aplicación de sus partes anteriores. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A lo largo de la historia, Dios ha hablado a los seres humanos cuando abrían las Escrituras y trataban de interpretarla. Tal vez una clara descripción de un incidente de ese tipo se encuentra en Lucas 24:13&amp;#150;32. Según esta historia, Jesús resucitado se reunió con sus dos discípulos desalentados, Cleofás y su compañero, en el camino a Emaús, y trató de explicarles el significado de su sufrimiento y resurrección. Lo notable en esta historia es que Jesús puso de manifiesto el sentido de su muerte y resurrección a través del proceso de interpretación. El versículo 27 dice: “empezando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, [Jesús] &lt;em&gt;les interpretaba&lt;/em&gt; en todas las Escrituras las cosas relativas a sí mismo” (VR; cursiva suministrada). Luego, en el v. 32, los discípulos se preguntan: “¿No estaba ardiendo nuestro corazón dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino, &lt;em&gt;mientras nos abría las Escrituras&lt;/em&gt;?” (VR; cursiva suministrada). Un incidente similar se encuentra en Hechos 8:26&amp;#150;39, en el que Dios se reveló a un etíope eunuco, cuando Felipe trataba de explicarle el significado de Isa. 53:7 ss. (Hechos 8: 35).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La historia del cristianismo está repleta de pruebas de que Dios se revela a su pueblo &lt;em&gt;cuando&lt;/em&gt; ellos interpretan la Escritura. Por ejemplo, los reformadores protestantes descubrieron la revelación de Dios a través de la exégesis, o la lectura, de la Escritura. Los pioneros adventistas también descubrieron gran parte de la revelación cuando los pequeños grupos de decepcionados ex Milleritas se reunían y trataban de entender la Escritura. De ninguna manera fueron sólo las visiones de Elena de White las que comunicaron la revelación de Dios a los primeros adventistas. Cuando ellos abrían la Biblia y trataban de excavar en sus ricos yacimientos de verdad, obtuvieron un claro sentido de la revelación de Dios y de su presencia. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Quizás la prueba más evidente de que Dios nos habla a través del proceso interpretativo es la preocupación e incluso la ansiedad expresada sobre los peligros de la interpretación individualista y subjetiva de la Escritura. La posición católica sobre la interpretación bíblica es quizá la que mejor expresa esa preocupación. Según el decreto del Concilio de Trento, la autoridad eclesial de la Iglesia Romana se reserva el derecho “a juzgar en relación con el verdadero sentido e interpretación de las Sagradas Escrituras”.&lt;a href = &quot;#2&quot;&gt;2&lt;/a&gt; Esta resolución de Trento revela lo fácil que es para la gente escuchar la voz de Dios hablándoles cuando estudian las Escrituras, y cuán preocupada estaba la iglesia de que las nuevas revelaciones que salieran del proceso interpretativo pudieran estar en contradicción con sus enseñanzas. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A pesar de su posición de &lt;em&gt;sola Scriptura&lt;/em&gt;., el protestantismo también ha caído víctima de la misma preocupación por la interpretación bíblica. La enorme cantidad de métodos e instrumentos, muchos de los cuales fueron elaborados por estudiosos protestantes para garantizar la exactitud de la interpretación de la Escritura, a menudo dejan en evidencia el deseo de controlar el proceso interpretativo. Los idiomas originales, la arqueología, la información histórica y cultural sobre los antecedentes de los libros bíblicos, el análisis de la situación socioeconómica de los lectores originales de las Escrituras, y los diversos métodos de análisis literario, son algunos de los instrumentos que se han utilizado para proteger contra la subjetividad y el individualismo. No hay duda de que estas herramientas han producido resultados impresionantes, como puede verse en la cantidad de libros, comentarios y artículos eruditos sobre la Biblia que fluyen de las imprentas. Pero a veces es casi como si los académicos tuvieran miedo de que la gente pueda oír la voz de Dios hablándoles desde las páginas de la Biblia mientras la están leyendo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El aspecto más lamentable de esta preocupación moderna por la metodología es que ha dado la impresión de que la interpretación de la Biblia pertenece a un dominio especializado de expertos. La mayoría de las personas no tienen el tiempo o la habilidad para dominar el idioma original, o para mantenerse al día con la avalancha de literatura que fluye de las máquinas de imprenta cada año. Estoy convencido de que, a pesar de todos los peligros, la Biblia es segura en manos de gente común, a la que la faltan estos recursos. A lo largo de la historia, Dios ha tenido el placer de revelarse a sí mismo a innumerables personas, a menudo con poca educación teológica, mientras aplicaban su mente a la interpretación de la Biblia. Los intérpretes bíblicos del pasado no tenían las herramientas modernas de interpretación. Sin embargo, eso no impidió la comunicación de Dios con las personas que estudiaban las Escrituras con oración para entender y seguir la voluntad divina. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una protección que todos los intérpretes de la Biblia&amp;#151;tanto modernos como antiguos&amp;#151;han utilizado para asegurar la exactitud de su interpretación, es la colaboración y el diálogo con la comunidad de los creyentes. Pablo explica cómo funciona la comunidad en la interpretación bíblica cuando escribe: “Que dos o tres profetas hablen, y dejen que los demás juzguen” (1 Cor. 14:29). Los fieles de la iglesia primitiva recibieron diversos tipos de revelación de parte de Dios (compárese con 1 Cor. 14:26) cuando los intérpretes de la Escritura (que se describen como “profetas” en el v. 29) participaban en un proceso de interpretación que les permitía impugnar o afirmar mutuamente su lectura de la Escritura. La voz de Dios se escuchaba en la congregación cuando oían y participaban animadamente en tales intercambios. La iglesia primitiva creía que la Escritura es su propio intérprete y que puede corregirse a sí misma. La historia ha demostrado una y otra vez la verdad de esta afirmación. La Iglesia nunca ha dejado de oír a Dios hablando en su seno cuando interpreta las Escrituras en oración, con honestidad, con vigor, y abiertamente. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Notas y referencias&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a name = &quot;1&quot;&gt;1.&lt;/a&gt; Por ejemplo, la lección de esta semana de estudio no tiene una sección sobre la interpretación de las Escrituras.&lt;br /&gt;
&lt;a name = &quot;2&quot;&gt;2.&lt;/a&gt; Heinrich Denzinger, &lt;em&gt;El Origen del dogma católico&lt;/em&gt;, trad. Roy J. Deferrari (St. Louis, Mossouri: Herder, 1957), sección 786; citado en G.C. Berkouwer, &lt;em&gt;La Sagrada Escritura&lt;/em&gt;, trad. y ed. Jack B. Rogers (Grand Rapids, Mich: Eerdmans, 1975), 115. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;P. Richard Choi es profesor asociado de Nuevo Testamento en el Seminario Teológico Adventista del Séptimo Día, de Andrews University, en Berrien Springs, Míchigan.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
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 <category domain="http://www.spectrummagazine.org/cafe_hispano_category/escuela_sab_tica">Escuela sabática</category>
 <pubDate>Fri, 01 May 2009 09:04:25 -0700</pubDate>
 <dc:creator>P. Richard Choi</dc:creator>
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