Cuando un grupo de pastores adventistas del séptimo día se reunieron en Battle Creek, Michigan, para considerar cómo organizar la iglesia en 1861, James White propuso la idea de un "pacto ecclesiástico". El documento declaraba: "Nosotros, los signatarios al pie, por medio de ésta nos asociamos como iglesia, tomando el nombre Adventistas del Séptimo Día y pactamos guardar los mandamientos de Dios y la fe de Jesús".1 De manera que el contenido total del "pacto" consistía del propuesto nombre de la iglesia y las palabras de un versículo favorito de las escrituras (Apoc. 14:12).